Marruecos

Marruecos es una encrucijada entre Europa y África, bordeada por las aguas del Mediterráneo y abierta a la inmensidad del Atlántico. Es el “país del lejano poniente”, un destino lleno de contrastes, con dos milenios de historia y que merece la pena descubrir.

En estas tierras en las que convergen las influencias, descubrirá los vestigios de las mayores civilizaciones mediterráneas: al norte del país se alzan las ruinas romanas de Volubilis; en Rabat, algunos restos arquitectónicos son testigos de la antigua presencia francesa. Los tesoros de las civilizaciones musulmanas se encuentran por doquier a la espera de que los descubra: la Kasbah de los Oudayas, las verdes extensiones de los jardines de la Menara… en todo el país existen ejemplos de la liberalidad de las dinastías que se fueron sucediendo.

Los paisajes tampoco se quedan atrás. Tanto en la costa como en la montaña, con su territorio expuesto a toda la variedad de climas mediterráneos y a las puertas del Sáhara, Marruecos ofrece unas magníficas panorámicas en las que podrá deleitarse y que disfrutará recorriendo. Marruecos es un destino selecto que combina variados y encantadores paisajes con las riquezas de una cultura heterogénea.

Sociedad moderna

Marruecos es un país totalmente orientado al futuro que ha sabido conservar sus costumbres y hacer prosperar su legado cultural, valorizándolos como motores de desarrollo. La ciudad de Marrakech es un ejemplo perfecto: el barrio de la Medina y sus zocos conservan ese incomparable encanto de antaño, mientras que los barrios de Guéliz y del Hivernage le ofrecen las instalaciones e infraestructuras más modernas. En lugar de contradecirse, modernidad y tradición se conjugan para constituir el verdadero potencial de Marruecos.

De este modo, como visitante, podrá disfrutar de todas las ventajas y placeres de la modernidad. En lo referente a alojamiento, Marruecos posee una gran variedad de hoteles para todos los bolsillos, propiedad de grandes grupos internacionales, y cuenta también con las firmas más destacadas del prêt-à-porter que se instalan en el entorno ideal de este país en pleno desarrollo.

Marruecos procura también evitar las trampas de la modernidad, en particular en lo que a medio ambiente se refiere, promocionando un turismo responsable con la tierra y las poblaciones locales. Marruecos, creador de una carta de turismo responsable y miembro de la COP22, se sitúa a la cabeza en la preservación de nuestro planeta.

Tradiciones muy vivas

Marruecos es un país milenario, heredero de siglos de tradición. Sin embargo, en el Reino no haynada prefijado. Su cultura está viva y la encarnan día tras día los pequeños gestos cotidianos, las fiestas, los rituales y las costumbres. Alójate un tiempo allí e imprégnate de su paz y su arte de vivir.

Lo mejor es que te pasees por las ciudades y los pueblos, entre las callejuelas estrechas de sus cascos antiguos. Así estarás muy cerca de la gente y podrás hacer intercambios con ellos. Seguro que algún marroquí te invita a compartir un té verde con menta: allí todo es ceremonioso y reina la hospitalidad.

También podrás descubrir todauna serie de costumbres. Marruecos y sus habitantes evolucionan al ritmo del arte de vivir mediterráneo reconocido por la UNESCO, un conjunto de prácticas, platos o símbolos que forman parte de su día a día y que te encantarán.

La fiesta también predomina en Marruecos y va marcando el paso de los años. La gente se reúne por los famosos moussem, unas manifestaciones religiosas y festivas. No te pierdas el deTan-Tan, especialmente famoso y considerado desde 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Descubre también el Festival Gnaoua de Essaouira.

Todas estas manifestaciones son una gran oportunidad para que entres en contacto y convivas con las distintas culturas que conforman la diversidad y la riqueza propias de Marruecos.

Esto es solo una visión general sobre las culturas que siguen existiendo en Marruecos. Recorre el país y descubre estos pequeños tesoros de su patrimonio inmaterial.